
Las utilizadas específicamente para la ropa suelen llevar un recubrimiento de epoxi para una protección más eficaz. Un ejemplo lo tenemos a la izquierda.
Podemos diferenciar dichas etiquetas en activas y pasivas. Su diferencia radica en que las primeras necesitan
alimentación eléctrica mediante una pila o batería para transmitir una señal, mientras que las otras no. También tenemos las semipasivas, que efectivamente están alimentadas pero únicamente para permitir el funcionamiento del microchip. Supongo que no es necesario indicar cuáles son las más económicas, ¿no?

En la imagen de la izquierda tenemos una
etiqueta RFID colocada en un vehículo y que es utilizada para pagar el peaje en una autovía sin tener que parar, descontándolo de una cuenta bancaria. En concreto, éste pertenece a
FastTrak de
(California - EE.UU.).
La tecnología de
Identificación por Radiofrecuencia o
RFID (Radio Frequency IDentification) es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos de forma remota que es llevado a cabo a través de
etiquetas RFID (o transpondedores RFID). Mediante este sistema, es posible transmitir la identidad de un objeto único utilizando ondas de radio. Al utilizarse radiofrecuencia, no es necesaria la comunicación directa (frente a frente) entre el emisor y el receptor.
De lo conocido a la aplicación "directa" en los alimentos... sólo hay un paso. Y nos lo muestra un estudiante de
Diseño Industrial del
Royal College of Art de
Londres (Inglaterra - Reino Unido) con unas etiquetas
RFID ¿comestibles?.
¿Quieres saber lo que "realmente" te
comes, sus nutrientes, sus componentes o incluso su procedencia? ¿Y su estado de caducidad real? La respuesta la tiene
NutriSmart.
NutriSmart from HannesRemote on Vimeo.
Al final, nos lo vamos a comer, "todo, todo, todo" (como decía la niña del anuncio publicitario).
Falta decir, que aunque las
etiquetas RFID son muy importantes en el campo de la logística, también se pueden colocar de forma subcutánea en animales o ¡personas! En 2004, la
Agencia de Alimentos y Medicamentos (en inglés
Food & Drug Administration, FDA) de
Estados Unidos aprobó el primer implante denominado
VeriChip. Su tamaño equivale a dos veces un grano de arroz y se suele implantar sobre el tríceps braquial del brazo derecho.
La implantación de la etiqueta inteligente puede ser una solución a la usurpación de la identidad y ser muy eficiente en el control de acceso seguro a un edificio, a un ordenador o a documentación médica o delictiva. Como ejemplo, tenemos la aplicación llevada a cabo por el
Baja Beach Club de
Barcelona (España) que utiliza un
Verichip para la identificación de sus clientes VIP. Éstos lo pueden utilizar para pagar las consumiciones. Pero no todo es maravilloso, puesto que ya existen estudios que afirman que el implante de los chips puede resultar
cancerígeno.