La capa de ozono (u ozonosfera) es una zona que se encuentra en la estratosfera y se extiende en un espacio que va desde los 15 km a los 40 km de altitud (aproximadamente). Aunque la mayor concentración aparece a los 25 km, donde hallamos el 90% de ozono contenido en la atmósfera.
El ozono (O3) es una molécula compuesta por 3 átomos de oxígeno. Su formación se debe a que la radiación ultravioleta, procedente del Sol, disocia las moléculas de oxígeno (O2) en 2 átomos, los cuales reaccionarán con las moléculas libres de oxígeno para formar el ozono. Pero curiosamente, esa misma radiación (a una longitud de onda inferior a 290 nm) hace que se separen nuevamente. Esto da lugar a que se produzca un equilibrio dinámico (formación-destrucción de ozono) durante el cual se va a consumir gran parte de esa radiación (del 97% al 99%).
La presencia del ozono en esa capa estratosférica es fundamental para la vida terrestre, porque absorbe del 97% al 99% de la radiación solar ultravioleta de alta frecuencia.
En la imagen inferior podemos ver la variación sufrida en la zona de la Antártida desde 1979 a 2008. El aumento del tamaño del agujero llevó a la comunidad científica a solicitar la prohibición de uso de CFC(Clorofluorocarbonos) que encontrábamos en ciertos aerosoles y refrigerantes. Hecho conseguido tras firmar un gran número de países el Protocolo de Montreal (Canadá) de 1987, que se hizo efectivo el 1 de enero de 1989.
Debemos puntualizar que aunque se suele hablar de la reducción del nivel de la capa de ozono en la Antártida, en realidad, la reducción es global. Lo que ocurre es que allí es más reconocible por la meteorogía y el frío extremo invernal que influyen en la reactivación de la producción de bromo y cloro procedente de los gases contaminantes. Éstos, luego influirán en la desaparición de las moléculas de ozono durante la primavera.
Las últimas informaciones indican que en 2080 se podrán alcanzar los niveles que había en la capa de ozono en 1950. Algo muy positivo. ¿No?
Pues no está tan claro. El último estudio llevado a cabo por la Universidad de Columbia (Nueva York - EE.UU.), y publicado en la revista Science, revela que si bien se está produciéndo una recuperación del nivel, podría llegar a provocar cambios climáticos bruscos en el hemisferio sur terrestre, debido a que se ralentizaría la corriente occidental de aire cercana a la tierra.
Fuente: El País, ADN, Wikipedia. Imagen: Wikipedia. Fecha: 13-5-10.