Investigadores del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y del Institut de Recerca Biomédica de Ciencias Fotónicas (IRB), ambos de Barcelona (España), comprobraron que un rayo de luz láser es capaz de estimular en las neuronas el crecimiento de su axón (terminación que conecta con otras neuronas estableciendo la sinapsis) y de guiarla en la dirección deseada sin tocarla.
Pablo Loza-Álvarez, investigador del ICFO, explicó: "Hemos visto que los filopodios, que son las pequeñas ramificaciones al final del axón que exploran el entorno para decidir hacia dónde crecer, buscan el haz de luz".
Aunque las pruebas se realizaron in vitro, con neuronas de un embrión de ratón, abren una nueva vía de investigación para la regeneración neuronal.
El equipo de investigadores trabajó utilizando técnicas de microscopía multifónica, proyectando durante un tiempo, 3 horas aproximadamente, un potente haz de luz láser superconcentrado que funcionaba con pulsos ultracortos (encendiéndose y apagándose 80 millones de veces por segundo).
Los puntos verde y azul, que podemos ver en las imágenes superiores, indican el lugar donde incidió el haz de luz láser.
Fuentes: El País, www.icfo.es. Imágenes: www.icfo.es. Fecha: 19-2-08.
Científicos de EE.UU. y Fin-landia identificaron el gen que abre y cierra los estomas de las plantas, cuya apertura depende de la temperatura o la hu-medad ambiental.
Los estomas, que participan en la fotosíntesis, son unos pequeños poros que se encuentran en la superficie de las hojas de las plantas. Por ellos transcurre el intercambio gaseoso: salida de Oxígeno (O2) y entrada de Dióxido deCarbono (CO2), y la pérdida de agua en forma de vapor en el proceso de trasnpiración.
Con este descubrimiento, podrían crearse cultivos trangénicos adaptados a la sequía.
Una serendipia es un descubrimiento accidental, afortunado e inesperado, y la ciencia está llena de ellas...
En la revista Annals of Neurology se ha publicado que por primera vez fueron implantados unos electrodos en el hipotálamo (área asociada al apetito y a los trastornos alimenticios) a una persona en 1993, para tratar de reducir las ganas compulsivas de comer. El paciente de 50 años y con un peso de 190 kilos, fue intervenido en el Hospital Universitario de Toronto (Canadá) por un grupo de cirujanos liderados por el doctor Andrés Lozano.
Durante la intervención, el paciente describió escenas que habían transcurrido hacía más de 20 años y cuanta más electricidad recibía, más detalles recordaba.
Le realizaron tests de inteligencia antes y después de participar en la terapia con los electrodos, y comprobaron que ésta no variaba, pero sí mejoraba la memoria. Sin embargo, la terapia no funcionó con la obesidad porque el paciente se desactivaba los implantes.
Actualmente, se está comprobando si esta terapia, y sus repercusiones en la memoria, funciona con 6 personas más, o fue simplemente un caso aislado.
La revista Nature publica un estudio realizado por Mark Saunders y Adam Lea, investigadores del Centro de Investigación de Riesgos de la Universidad de Londres, en el que se afirma que el aumento de medio grado centígrado de temperatura en el mar se puede asociar al incremento e intensidad de huracanes, un 40% de 1996 a 2005, en el Atlántico norte.
Para la investigación se ha utilizado el promedio de huracanes formados desde 1950, en el Atlántico norte tropical, el mar Caribe y el golfo de México, región que produjo prácticamente el 90% de los huracanes que alcanzaron EE.UU. en la última mitad del siglo pasado.
También afirman que los huracanes se ven afectados por los cambios de la temperatura superficial del mar, fomentando en un 40% su creación.
Entre 1970 y 1994 el incremento ha sido del 16%, y entre 1995 y 2000 del 82%. Según el modelo creado por los investigadores, y basado sobre todo en las temperaturas registradas en la capa superficial del mar y en las primeras de la atmósfera, se espera que la actividad de los ciclones aumente. Aseguran que su modelo explica hasta un 81% de las variaciones de 1965 a 2005 y permite prever el futuro de una forma fiable.
Fuente: Gustavo Catalán Deus para elmundo.es. Imagen: www.fondosescritorio.net. Fecha: 30-1-08.
Los paleontólogos Erik Trinkaus y Hong Shang, de la Universidad de Saint Louis de Missouri (EE.UU.) publicaron en la revista digital New Scientist un estudio que demuestra el uso de calzado por el ser humano hace 40.000 años.
En el estudio se comparan los huesos del pie de un esqueleto hallado en una cueva de Tianyuan (China), los de inuits (o esquimales) tardo-prehistóricos que utilizaban calzado para protegerse del medio helado y los de norteamericanos del Paleolítico que caminaban descalzos.
La conclusión a la que llegan los investigadores es que existe una alteración morfológica en las falanges de los pies de los individuos que usaban calzado: los huesos son más finos por utilizar una fuerza menor durante la pisada. Al contrario que los nativos americanos, cuyas falanges son más fuertes y largas.
El esqueleto incompleto de Tianyuan , cuyo peso estimado es de 83 Kg, fue fechado con precisión mediante las pruebas de radiocarbono que se le aplicaron a él y a diferentes muestras del sustrato donde se encontraba. Esto sugiere la utilización del calzado entre las poblaciones euroasiáticas en el Paleolítico Superior.
En la imagen superior podemos ver las falanges de los pies de humanos prehistóricos. En las dos filas de arriba aparecen huesos más finos y largos, hecho que revela el uso de calzado.
Fuente: El Mundo, www.elmundo.es. Imagen: Erik Trinkaus. Fecha: 29-1-08.